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FOODIE ~ Miramar, bodegón de Buenos Aires

Bodegon
Foto: Lilian viajera

Un recorrido improvisado y breve (pero sabroso) en nuestra sección Foodie, por el bodegón Miramar en El Barrio porteño de Boedo, en Buenos Aires, Argentina.

Salir a pasear por una ciudad, en este caso por Buenos Aires para recorrer su calles, intentando descubrir sus bares,   sus rincones y sus espacios; pero con ojo gastronómico prendido, para encontrar, por ejemplo un bodegón y otro, impregnándonos de lo tradicional y lo moderno. Este siempre resulta en un buen plan.

Por eso, en esta ocasión las ganas de salir y un desayuno tardío se convirtieron en un almuerzo que aquí les contaré. En esta nota foodie les ofrecemos el recorrido fue en el Barrio de Boedo, en Capital Federal, donde existe una interesante variedad de opciones. Elegimos la ‘Rotisería Miramar’ ubicada en Av. San Juan 1999.

El lugar es especial para los amantes del estilo ”bodegón”: desde la entrada con vidrios intervenidos por fileteado porteño, luego el piso original y, levantando la vista los chorizos y longanizas colgando, sumados al cartel vintage donde están los productos y precios, de fondo el pollo al spiedo, butacas en la barra, sillas de madera y manteles haciendo juego, todo una puesta especial. Como divisor de los dos salones que hay, una vitrina de cristal ofrece objetos de decoración antigua tales como una máquina de escribir, revistas viejas, cámaras de foto y objetos de todo tipo. Se huele una parte de nuestra historia, se huele a tradición.

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Los mozos de trato amable son el paso siguiente a la breve espera para obtener una mesa. Es domingo y el lugar está repleto. Un buen dato para el lector que quiera visitar Miramar, es que si es fin de semana pueden optar por reservar para evitar demoras. La espera es breve y pasamos a una mesa central, cercana a la ventana. El sol llega desde todos lados del salón y el menú es prometedor: conejo a la cazadora, salmón, bife de chorizo, tortilla española y trucha negra a la manteca, entre otros platos especiales. Optamos por el salmón y ravioles negros de salmón. Elegimos la bebida y esperamos con una canasta de pan, queso y manteca.

Dato: probar el pan saboreado casero. Luego de una considerable demora debido a la cantidad de comensales, llegaron los platos. La textura del salmón y la cocción eran correctas, se notaba que era fresco y la porción que sirvieron fue considerable.

La guarnición eran unos cuatro o cinco trozos de papas hervidas con manteca, sin ninguna preparación adicional lo cual acompañó pero no destacó en el plato. Las pastas eran abundantes, la salsa era rica aunque algo escasa en comparación al tamaño y la cocción estaba al dente, sin embargo el relleno no se apreciaba del todo, tal vez por el espesor de la masa. Ambos platos resultaron ricos y abundantes, tal vez al lector de la nota le recomendaría especialmente pedir la tortilla española, ya que la probamos días más tarde y sin dudas es uno de los platos fuertes de la casa.

No elegimos postre porque no teníamos más ganas de comer pero sí elegimos café y estuvo exquisito, punto destacable porque a veces cuesta encontrar un sabor intenso en ciertos lugares y se nota cuando de un mismo pocillo resuelven dos cafés. Pero en Miramar no, el café muy recomendable. Dato adicional: el lugar también ofrece merienda y desayunos.


Crédito fotográfico de portada: Lilian viajera

Angie Pagnotta-Depersia Ver todo

Co-Fundadora & Directora
Periodista, Escritora y Editora.
Contacto: angie.pagnotta@somos.berlin

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