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RESEÑA ~ El último chiste del Gran Jacobi, de Eduardo Goldman

El último chiste del Gran Jacobi, de Eduardo Goldman, es un libro que, difícilmente, podremos olvidar. En esta reseña establecemos un recorrido y las impresiones que nos atraviesan durante la lectura de esta novela publicada por la editorial española HUSO.

 

Para poner de manifiesto el arco argumental, la síntesis de contraportada dice: “Esta novela narra la apasionada vida de Paul Jacobi, un comediante judío berlinés que alcanzó la fama con su espectáculo de humor político en el cabaret Barbarroja, durante la República de Weimar; su ocaso por el ascenso del nazismo, su internación en el campo de concentración de Auschwitz y sus años en Buenos Aires durante la dictadura militar, entre 1976 y 1983. El funcionamiento de la Jüdischer Kulturbund, el teatro judío permitido y estimulado por el ministro Goebbels para desmentir las críticas de antisemitismo desde el extranjero. La actitud de algunos SS que intentaron salvar a prisioneros judíos de Auschwitz. El coraje de los diplomáticos españoles que arriesgaron sus carreras y sus vidas por rescatar a miles de judíos de las garras del nazismo”.

En El último chiste del Gran Jacobi hay acción y emoción permanente, es lo primero que pensé a las primeras ochenta páginas, pero lo curioso de los hechos y las acciones que se despliegan aquí, es que se ponen en juego una serie de recursos y estrategias literarias interesantes. Aquí Goldman combina –de forma excepcional– la voz de sus narradores y personajes: lo hace en los monólogos de Jacobi, lo hace en el contexto histórico necesario y específico que ofrece, lo hace en los diálogos entre sí, y lo hace, también, en el modo en que se van introduciendo las voces de sus personajes, voces corales y con peso específico propio.

El autor permite que la voz del narrador suene como una voz en off precisa, y así se nos figura que lo que ocurre está sucediendo, es inmediato y está al borde de la mano… tan al borde, por momentos, que es imposible no conmoverse y no quebrarse ante los hechos que comienzan a suceder.

Aquí se puede vivir y sentir el drama cotidiano de una época espantosa, de una Alemania Nazi (con todo el horror que supone el Holocausto) y, sin embargo, en ciertos momentos, uno termina riendo, en un borde impregnado de dramatismo, pero también de humor, poniéndonos en una dicotomía crucial como lectores. En esta estructura narrativa en la que nos hemos sumergido, sucede otro detalle: la necesidad de leer, de pasar las páginas solo para no perdernos ni un segundo de esta calidad narrativa, de esa historia que, de pronto, se nos hace tan cercana y tan íntima. Pero en esta historia no falta el amor o, más bien, un triángulo amoroso esencialmente complicado, y esencialmente vital y, como si fuera poco, también hay periodismo, búsqueda, humor, investigación e historia.

Esta novela nos lleva de las narices a un comportamiento desenfrenado de interés, atravesado por una sensibilidad que crece página a página y que, a esta altura, ya nos habrá modificado para siempre. Estos rasgos de la novela son los que nos hacen seguir y seguir en la lectura, para encontrarnos con uno de los elementos imprescindibles de esta obra: El humor, el humor como elemento transitivo, como elemento permanente y como un símbolo constante de anclaje y de transmutación ante un dolor trágico, conmovedor y profundo.

Aquí Goldman crea y construye –en definitiva conmueve– desde la sutileza de ciertas escenas, de ciertos gestos y de acciones de sus personajes. Lo logra en los fragmentos de Cartas, lo hace en los diálogos o, incluso, lo hace en los monólogos hilarantes de Jacobi donde la tensión podría dominar toda la escena… y no, ahí una frase rompe el hielo de tensión y allí la narración pasa de un estadío a otro, en un instante. En esos momentos pasamos de una acusante angustia que nos estruja el corazón, a una blanda y sencilla sonrisa. ¿Cómo perder el foco? ¿Cómo no continuar? Eso lo logran los talentosos y, ciertamente, Goldman es uno de esos.

Para cerrar esta reseña, debo confesar que las últimas 100 páginas me modificaron para siempre… nunca me había pasado leer y llorar a la vez, y no poder parar… por eso también esta novela es histórica a nivel personal, esta sensación que tuve y que seguramente ustedes también tengan al leer el libro, es una sensación que difícilmente borrarán de sus vidas, de hecho estoy casi segura de que no, no podrán borrarlo.


Sobre el libro:

El último chiste del Gran Jacobi, Eduardo Goldman, 2018, 385 páginas, Editorial Huso.


Foto portada: Angie Pagnotta

 

Angie Pagnotta-Depersia Ver todo

Co-Fundadora & Directora
Periodista, Escritora y Editora.
Contacto: angie.pagnotta@somos.berlin

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