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MÚSICA ~ La locura, la razón y el corazón: íntimos enemigos

La locura, así como la música, posee múltiples aristas. En palabras tan abarcativas y generales, el significado que recae en tan simple término puede variar constantemente. Locura puede ser un trastorno patológico, una acción imprudente llevada a cabo de forma irreflexiva, un cariño exagerado hacia algo o alguien, (”Amar con locura”- se suele decir en lo cotidiano) y, también, es sinónimo de genialidad. La locura y la razón son íntimos enemigos que se analizan mutuamente, buscando colocar una cuota de sí mismos en el otro. No siempre la razón gana la pulseada, lo que da pie al cóctel especial entre música y locura.

Comencemos, entonces, por la locura en un sentido patológico, con uno de los casos más conocidos en la música británica de fines de los 60´s: Roger Keith Barrett. Más conocido como Syd Barrett, fue líder, cantante, guitarrista y miembro fundador de la reconocida banda inglesa Pink Floyd. Desde niño el pequeño Syd sintió fascinación por la pintura y la música y, alentado por sus padres Max y Winifred, ganó premios por las poesías que escribía en la escuela secundaria. Tocaba piano, ukelele y banjo con una facilidad envidiable. Tuvo su primer guitarra a los 15 años. Fabricó su propio amplificador y se inició en su primer experiencia musical en una banda llamada Geoff Mott and the Mottoes. Su carisma y creatividad eran inmensos, sin duda era el tipo de amigo que todos querían tener. Conoció a Roger Waters en la Cambridge High School, así como también a David Gilmour quien le enseño sus primeros acordes en guitarra.

Syd Barret. Foto: Harry Goodwin/Rex Features

Años después de que se disolviera Geoff Mott and the Mottoes, de tocar covers de The Beatles en fiestas y picnics, y de componer sus primeras canciones, Syd se fue rumbo a Londres donde se reconectó con Roger Waters quien lo invitó a unirse a su banda The Abdabs, junto a Nick Mason, Richard Wright y Bob Klose. Klose abandonó la formación porque sus padres querían que no descuidara su carrera de arquitecto. Aún hoy en día, Klose debe estar renegando por haberle hecho caso a sus padres, pero supongo que irá al mismo Pub que Pete Best, el baterista anterior a Ringo Starr en The Beatles.

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Luego de varios cambios de nombres, para el verano del ´65 se decidieron por Pink Floyd y, por primera vez en un estudio, grabaron tres canciones originales de Barrett y varios covers de The Beatles. También fue la primera vez que Syd probaba el LSD. Durante el ´66 tocaron en infinidad de lugares y se volvieron populares en el ambiente de la música psicodélica, ya que tenían una producción audiovisual experimental fascinante: con luces estroboscópicas, proyecciones en pantallas, y temas de 20 minutos de pura experimentación musical. Para el ´67 sacaron su primer disco The Piper at the Gates of Dawn (o “El flautista a las puertas del Amanecer” en español) y, para mediados de año, el comportamiento errático de Syd y su consumo excesivo de LSD estaban causando problemas en la banda. Sufrió un colapso en su primer entrevista en EEUU por televisión: respondía con monosílabos, tocaba un solo acorde en todo el show –algunas veces ni siquiera tocaba– y la banda tuvo que buscar reemplazo en medio de una gira con Jimi Hendrix porque el músico no se presentaba a tocar. Finalmente Syd tuvo un quiebre psicológico con brotes psicóticos por el uso desmedido del ácido lisérgico, llevándolo a estados catatónicos de los cuales no lograba salir durante días. El brillo en sus ojos se había perdido, su creatividad estaba encerrada en su mente divagante, y había perdido toda capacidad de comunicarse con su entorno. Finalmente, fue reemplazado por David Gilmour, su amigo y primer maestro de guitarra. Los doctores diagnosticaron esquizofrenia provocada por el uso de drogas, con un deterioro mental irreversible. Y así fue que brilló este loco diamante.

Jerry Lee Lewis. Foto: Hulton Archive, Getty Images

Ahora el prisma será en la locura enfocada en las acciones. Son conocidos algunos casos como el de Jimi Hendrix prendiéndole fuego a su guitarra, en el Pop Festival de Monterrey, o Keith Moon haciendo estallar su batería en vivo, en TV norteamericana. Haré el repaso de algunas anécdotas más, tal vez no tan populares. El primero es  Jerry Lee Lewis, famoso pianista de rock and roll; también famoso por casarse con su prima de 13 años en pleno apogeo de su carrera. Una vez se apersonó a la puerta de Graceland, casa de Elvis Presley, en su flamante Rolls-Royce. Ante la negativa de ingreso por parte del personal de seguridad, Jerry tomó una botella de Champagne que quiso arrojar en un ataque de furia, con tanta mala suerte que terminó por estrellarla contra su propia ventana del auto, que se encontraba totalmente cerrada. En otra oportunidad, amenazó con su revolver a John Lennon, quien se había acercado al camerino de Jerry para conocerlo tras de un show.

Fuente: Va Studiodesign

Sigamos con el caso de Phil Spector, un reconocido productor que trabajó con músicos de la talla de The Beatles, The Righteous Brothers, Leonard Cohen y Cher, entre otros. Conocido fue el caso de su trabajo con The Ramones. Phil era un tipo que solía llevar siempre un arma en su cintura, y no dudaba en amenazar a cualquiera que lo contrariara. Durante la grabación del álbum “End of the Centuryhizo que el guitarrista tocara durante 8 horas un mismo acorde, buscando una perfección imposible para terminar la canción “Baby I Love you”. También amenazó con su arma a Dee Dee Ramone, una vez que el bajista quiso abandonar la grabación, cansado de los métodos obsesivos de Phil. Luego de proferirle un amistoso: “Si das un paso más te vuelo la cabeza a vos y a todos en este salón” Phil, Dee Dee y el resto de The Ramones se entendieron lo suficientemente bien como para terminar el disco. Lo que se dice un loco convincente, ¿No?

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Hay que hacer mención a algunas anécdotas clásicas como la de Keith Richards, guitarrista de The Rolling Stones, siendo el primer rockero en arrojar una TV de 21 pulgadas desde la ventana, hacia la pileta del hotel en el año ´72, cosa que también hizo Keith Moon, Led Zeppelin, y tantos otros. Otro caso es el de Jim Morrison y sus locuras dentro y fuera del escenario, generalmente provocada por las altas dosis de LSD, peyote, marihuana, opio, speed, y cuanto barbitúrico se pueda imaginar. Morrison ha sido protagonista de nudismo en público, incitación a la violencia o zigzaguear por las rutas de California en estado de ebriedad, en su Ford Mustang GT500 azul. David Bowie tuvo también sus cuotas de locura en el ápice de su adicción a la cocaína. Una de la más famosas fue la de hacer exorcizar la piscina de su casa al asegurar que allí vivía Satanás. Brian Wilson, líder de los aclamados The Beach Boys fue diagnosticado con desordenes esquizoafectivos, de tipo bipolar, lo que explicaba comportamientos tales como vaciar un camión contenedor de arena en el piso del estudio de grabación, alegando que le ayudaba para componer “al sentirse más cerca de las playas californianas”, o asegurar que oía voces dentro de su cabeza con los cuales luchaba diariamente al punto de volverse un ser ermitaño, y alejarse de la banda en medio de la grabación de su disco “Smile”. Finalmente, luego de casi 40 años, se lanzaba en el año 2004 el legendario disco Smile, el esperado sucesor de Pet Sounds del año ´66.

musica tommy
Collage Angie Pagnotta | Foto Pattie Boyd: Estate of Eric Swayne / Foto Eric Clapton: We Gow / Foto George Harrison: My Gold Music UK/ Foto corazón:

Uno de los casos más emblemáticos de la locura, pero ya de amor, fue el triángulo amoroso que conformaron Eric Clapton, George Harrison y Pattie Boyd. George y Pattie se conocieron en el año 1964, durante el rodaje de la película de The Beatles “A Hard Day´s Night” y terminaron casándose en el año ´66. Aún cuando Harrison lo negó en una entrevista de 1996, Boyd contó en su autobiografía que él había escrito «Something» pensando en ella. En pleno apogeo del romance, George había compuesto este tema que terminó por ser uno de los pocos temas de su autoría, dentro de los fabulosos cuatro de Liverpool. Por otra parte, Clapton y Harrison se habían hecho grandes amigos a mediados de los años 60. El guitarrista de los Beatles prácticamente lo había adoptado. Le abrió las puertas de su casa y de los míticos estudios Abbey Road. De hecho, el ex guitarrista de The Yardbirds tuvo el honor de ser uno de los pocos músicos invitados a participar de una grabación junto a The Beatles. Fue en 1968, cuando las tensiones internas entre McCartney y Lennon dinamitaban el clima de grabación del Álbum Blanco, y Harrison sentía que nadie le estaba poniendo demasiadas ganas a la ejecución de la canción que había compuesto para ese disco, «While my guitar gently weeps». Clapton fue el encargado de darle el sonido que estaba buscando, aun cuando su nombre no figuraría en los créditos finales.

La estrecha relación entre ellos estuvo siempre cruzada por Pattie. Y, de algún modo, Clapton se convirtió en un catalizador de las crisis que el matrimonio atravesaba, que se hicieron más profundas a medida que Harrison se adentraba en su búsqueda espiritual. Para ese entonces Clapton se sentía completamente atraído por Pattie, y terminó por declararle su amor estando aún casada con Harrison. Le dedicó dos canciones: “Wonderful Tonight” y “Layla”. Pattie se sintió halagada pero también presionada por Eric, por lo que se alejó por un tiempo. El matrimonio terminó por hundirse a medida que Harrison se adentraba en su filosofía de despojarse de todas sus posesiones para aplacar el vacío que la fama, el dinero y las frustraciones iban dejando tras de sí. En 1970 hubo un famoso episodio donde Clapton y Boyd coincidieron en una fiesta a la que Harrison no había asistido. Ambos se mostraron de la mano y a los besos, alguien alertó a George quien apareció en la fiesta y confrontó a la pareja que se encontraba a los arrumacos en un sillón. Clapton respondió, casi como lo haría un niño, diciéndole que estaba enamorado de su esposa. George miró a Pattie y le dijo: “Es él o yo, tú decides.”. En ese momento Boyd optó por irse con su esposo, dejando a Eric con el corazón roto.

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Cuatro años después de este episodio, la pareja terminó por divorciarse durante el verano de 1974. Luego de años sin verse Boyd y Clapton finalmente coincidieron en Los Angeles durante la gira de Clapton con su disco “Ocean Boulevard”, y reanudaron su romance, para casarse en 1979. La relación entre Harrison y Clapton se mantuvo intacta. De hecho, el ex Beatle asistió a la boda de la pareja junto a su nueva esposa, Olivia. Por desgracia al cabo de cinco años de matrimonio, Pattie decidió abandonarlo a causa de sus adicciones a las drogas y el alcohol.

Concluyo la nota, no sin antes dejarles una frase reflexiva sobre la locura, del puño del poeta alemán Heinrich Heine que dice:

                                      heine

“La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.”


Portada: Shane Rounce

Tommy Tow Ver todo

Columnista & Redactor | Músico y Escritor. Co-Conductor de Nunca Se Sabe. Editor de contenidos de Baires Digital & Engramm Web |
Contacto: tommy.tow@somos.berlin

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