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VIAJANDO ANDO ~ Tulum: Tierra de Mitos y Leyendas

Tulum tiene el encanto de ser bastante pueblerina, en comparación a lugares como Cancún o Playa del Carmen, y es ideal para quienes buscan contacto con la naturaleza, tranquilidad, descanso y aventura.

Mi vuelo arriba al Aeropuerto Internacional de Cancún con puntualidad suiza. Tras migraciones camino por un largo pasillo lleno de tiendas, casas de cambio y servicios de transporte. Luego de pasar por la oficina de turismo, me dirijo hasta la zona de buses del Aeropuerto. Ya puedo ver el sol radiante de la tarde en el cielo, y comienzo a respirar el aire del Mar Caribe. Para llegar a Tulum debo tomar un ómnibus hasta Playa del Carmen, y ahí mismo tomar otro que me lleva a mi destino. Todo el recorrido me lleva unas dos horas y llego entrada la noche. Mi alojamiento queda frente a la entrada de las Ruinas de Tulum, sobre la carretera federal 307. La Posada Los Mapaches es un modesto hostal con palapas y edificaciones en madera, construida entre los árboles, para alojar a turistas con un presupuesto limitado, y le debe su nombre a las decenas de mapaches que visitan el sitio a la hora del desayuno. Aunque un poco alejado del centro de Tulum, el lugar brinda bicicletas (incluidas en el precio de hospedaje) para poder moverse con total libertad, facilitando el recorrido de grandes distancias. Además, tienen uno de los desayunos más ricos y caseros que haya probado alguna vez, hecho por Mamá Chelo. ¡Una delicia!

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Comienzo el día saliendo en bicicleta hacia el centro, por la ciclovía que bordea la carretera federal 307. Luego de unos minutos de pedalear, me encuentro con la Av. Coba, la cual es la primera arteria para poder acceder a la playa (*1). Desde allí son más de 2 kms para poder avizorar la costa, por lo que les recomiendo llevar sombrero, protector solar y una botella grande de agua en sus mochilas para hacer esta pequeña travesía. Decido continuar camino hacia el centro de Tulum para tener un primer vistazo de la zona. La ciudad no parece muy grande y, de hecho, no lo es. La arteria principal que cruza la ciudad es la Av. Tulum, donde se encuentra el centro y se compone de siete cuadras donde abundan negocios de comida, locales bailables, agencias de turismo y hostales. Tulum tiene el encanto de ser bastante pueblerina (en comparación a lugares como Cancún o Playa del Carmen) y es ideal para quienes buscan contacto con la naturaleza, tranquilidad, descanso y aventura. Una de las atracciones principales de la zona son los cenotes.

Los cenotes son depresiones geológicas inundadas con agua dulce, salada o ambas. Se asemejan a grandes piletas con profundidades variables y características específicas de acuerdo a su tipo: a cielo abierto, semiabiertos y subterráneos o grutas. Cruzando Tulum hacia el sur, por la carretera 307 y a solo 3 kms,  se encuentra el Cenote Cristal: cenote a cielo abierto de fácil acceso y con una zona preparada para el descanso en hamacas y juegos para niños. Es un lugar ideal para ir en familia y tener un primer acercamiento al buceo con snorkel. Cruzando la carretera, a unos metros, se encuentra el camino para llegar al Cenote Escondido, también a cielo abierto y con un sitio desde donde zambullirse, a más de 5 metros de altura. Este lugar es popular entre los principiantes del buceo con tanques, ya que se pueden recorrer más de 100 mts de cenote, con profundidades de hasta 6 metros. Sus aguas son cristalinas y está enmarcado por una jungla vivaz y radiante. Uno de los cenotes a cielo abierto más conocidos por su relación estrecha con la cultura Maya, es el Chichen-Itzá, donde se practicaban rituales y sacrificios a los dioses.

De regreso hacia Tulum, me detengo en un restaurante que me recomendaron para el almuerzo. Se llama Rincón Poblano, en Av. Tulum y Calle Júpiter Norte, donde pueden encontrar una gran variedad de platillos y bebidas en un ambiente agradable. Luego de mi mole poblano y una Corona fresca decido ir hacia la playa. Fueron 45 minutos de placentero pedaleo hasta llegar a la calle que bordea la costa. Deben saber que hay que buscar un acceso público hasta la playa, ya que toda la costa está repleta de hoteles y resorts privados. La playa es simplemente increíble: con aguas cálidas que invitan a quedarse disfrutando de un mar turquesa y cristalino, rodeado de arenas blancas. Al sur de las playas de las Ruinas de Tulum se encuentra Boca Paila, unas playas alejadas de los emprendimientos turísticos, de las cabañas y de los turistas; aquí no hay servicios cercanos en la zona, por lo que se recomienda estar preparado con todo lo necesario para quedarse allí. Hacer snorkel por la costa resulta ser una visión paradisíaca: rica en vida marina y fauna autóctona. Cae el sol, es hora de volver. Regreso por la calle que va desde la puerta de entrada de las Ruinas de Tulum hasta mi hostal. Es hora de descansar, tomar un baño reparador y prepararme para el día de mañana: amanecer en las Ruinas de Tulum y la visita a la Pirámide de Chichén-Itzá.

(Tip N° 1) Solo hay 2 avenidas que llevan a la playa, una es Av. Coba y la otra es Av. Kukulkan, al otro extremo del pueblo de Tulum.

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Día Dos: Camino a Chichén-Itzá

El recorrido nos lleva a comprender más de cerca la cultura maya, de su profundo conocimiento de la astronomía, la matemática, la arquitectura y también del arte de la ilusión óptica y acústica para dar marco a ciertas costumbres y rituales religiosos.

Me levanto temprano para alcanzar el bus que me llevará hasta Chichén-Itzá. Contraté un tour económico en uno de los sitios que rodean el cruce de la Av. Tulum y Av. Coba, por aproximadamente unos 60 dólares que incluyen el traslado y la entrada a Chichén-Itzá. Es un bus que hace un recorrido parando en algunos sitios antes de llegar a su destino final. Es así que luego de varios kilómetros de ruta, nos detenemos en un cenote llamado Suytun, localizado a pocos kilómetros de Valladolid. Los moradores dedicaban allí sus ofrendas a Ixchel, diosa de la fertilidad, y a Yum Kaax, dios del maíz. Este cenote se encuentra a varios metros de profundidad en una cámara abovedada con formaciones de estalactitas de piedra caliza. (Tip 1) Su nombre significa centro de piedra, y es fácil de suponer por qué le llaman así: A medida que descendemos por la escalera de piedra que lleva al cenote, se puede ver un cúmulo de estalactitas formando un tronco inmenso que desciende grácil desde el techo.

En el ápice de la bóveda existe una abertura por donde ingresa la luz solar, dejando al descubierto el azul intenso del agua. No está permitido practicar buceo pero sí se puede utilizar un snorkel o simplemente flotar boca arriba, admirando el increíble techo abovedado con sus fascinantes formaciones naturales. Hay una pasarela de piedra para quien quiera sacar fotos sin tener que mojarse y unos enormes escalones de piedra, a modo de gradas alrededor del cenote, donde poder descansar, sacar fotos o dejar las cosas para ir a zambullirse un rato. (Tip 2) También pueden sacarse fotos con algunos “guerreros mayas”, en el centro de la pasarela, por una módica tarifa y al salir de allí se puede visitar una feria local de artesanías en roca de obsidiana y plata 925. Desde pequeños aros hasta máscaras decorativas, las tiendas tienen una amplia gama de artículos de joyería artesanal. Es muy popular comprar una roca de obsidiana, la piedra sagrada de los mayas, a la cual se le atribuía poderes curativos, y bendecirla con uno de los chamánes mayas disponibles en el lugar, haciendo una ceremonia que lleva unos pocos minutos.

Continuamos camino a Chichén-Itzá y llegamos a un estacionamiento con un sinfín de buses de turismo. La entrada se encuentra en lo alto de una escalinata, donde también hay algunas tiendas y servicios. Allí pueden pedir un mapa, información turística y también contratar guías, si lo desean.

Apenas cruzo la entrada quedo sorprendido por el tamaño que tiene el sitio y comienzo a entender que recorrer esta ciudad entera a pie puede ser todo un desafío. (Tip 3). Son muchas las actividades y recorridos que se pueden hacer dentro de la ciudad, por lo que les recomiendo planificar lo que quieran ver. En mi caso tengo algunas curiosidades que satisfacer y que, ciertamente, me trajeron hasta aquí:

El conocimiento de los Mayas acerca de la astronomía y las matemáticas:

La pirámide principal, mejor conocida como la pirámide de Kukulcán o El Castillo, es un calendario tridimensional exacto, con el número de días, semanas, meses y años, que hasta el día de hoy usamos, representados perfectamente en toda su estructura. Es el vestigio más representativo de la cultura maya. Cuando los españoles llegaron a La Península de Yucatán en 1517, Chichén-Itzá ya se encontraba abandonada, lo que significa que mientras Europa vivía en la Edad Media, en Chichén-Itzá ya se había creado un calendario aún más preciso que el gregoriano. Su conocimiento de la astronomía era mucho más avanzado y manejaban el concepto del número cero. El juego de luz y sombras que semejan la bajada de Kukulcán, la serpiente emplumada –por la pirámide del castillo durante el equinoccio– (los días 20 o 21 de marzo y el 22 o 23 de septiembre), y su distribución perfectamente simétrica con la ubicación de las constelaciones, son algunos de los fenómenos que forman parte del misterio de sus avanzados conocimientos astronómicos.

Fenómenos acústicos en la arquitectura Maya

Chichén Itzá posee varios edificios y construcciones con curiosos efectos sonoros. El primero es la pirámide de Kukulcán, donde, si uno se para frente a las escaleras principales y aplaude fuerte, puede oírse el eco del sonido rebotando y devolviéndonos el sonido que hace el Quetzal* al cantar. Varios ingenieros han determinado que el sonido que se produce es efecto de una ingeniosa construcción de las escaleras y sus escalones de distintas longitudes, tamaños y espesores, como las distintas cuerdas de un piano.

El otro sitio que llamó mi interés fue la gran cancha de juego de pelotaEste sitio tiene uno de los fenómenos más estudiados por eminencias de la ingeniería acústica y es nada menos que poder hablar con una persona a más de 160 metros de distancia, como si estuviera el uno al lado del otro, y sin alzar mucho la voz. La cancha está enmarcada por dos grandes paredones de piedra y limitada en sus extremos por dos templos: el Templo Sur y el Templo Norte. Los guías explican este fenómeno por la geometría de las paredes y la distribución de las piedras que conforman los paredones. Las ondas sonoras rebotan de forma tal que la cancha misma funciona como un gran amplificador y lo prueban alejándose del grupo situado en el centro de la cancha, mientras continúan explicando el fenómeno con la misma intensidad de voz, hasta llegar al extremo de la cancha, al pie del Templo Sur. (Tip 4) Con seguridad verás muchos turistas probando los métodos más extraños para experimentar el fenómeno acústico, por lo que te recomiendo tengas paciencia y sentido de la oportunidad para poder experimentar por ti mismo, aprovechando algún momento de poca afluencia de gente.

Confieso que realmente me es imposible describir dicha experiencia en palabras. Conocer al dedillo del tema y experimentarlo son dos cosas realmente muy diferentes. El recorrido nos lleva a comprender más de cerca la cultura maya, de su profundo conocimiento de la astronomía, la matemática, la arquitectura y también del arte de la ilusión óptica y acústica para dar marco a ciertas costumbres y rituales religiosos. Lo cierto es que puedo decir que salgo de esta cautivante ciudad maya con más preguntas que respuestas y eso, ciertamente, es algo muy bueno. Me lleva a estudiar más detenidamente la historia de este pueblo interesante, pueblo que desapareció misteriosamente hacia mediados del año 1200. Al fin y al cabo, por algo es que Chichén-Itzá es una de las siete maravillas del mundo, ¿no?

Es hora de tomar el bus y emprender el regreso a Tulum. He estado unas cuatro horas y siento que no fue suficiente tiempo, pero supongo que siempre se siente así cuando disfrutamos tanto de algo. Me acomodo en mi asiento mientras veo el sol descender y ocultarse tras los extensos campos de agave que enmarcan la ruta. Llega el anochecer y me dirijo al centro, en busca de un sitio donde comer una buena cena con una michelada y me decido por Don Cafeto, sobre Av. Tulum y Calle Orión Sur. Poseen una buena carta, excelentes entradas y platos mexicanos. Los postres y el café son un gran plus para terminar una cena más que satisfecho.

La caminata de vuelta al hostal es larga, pero hacerlo bajo este cielo estrellado es un placer que bien lo vale. Además ayuda a la digestión de tan frugal cena. Una buena ducha y un descanso reparador es todo lo que necesito por ahora, mañana debo aprovechar mi último día en estas tierras al sureste de México. Pienso comenzarlo viendo el amanecer en las Ruinas de Tulum así que prepárense para la alarma de las 5:00 a.m.

¡Que descansen bien, amigos!

(Tip 1) No olviden llevar repelente de mosquitos ya que, en estos sitios húmedos y calurosos, proliferan en un ambiente ideal. Ya luego me cuentan en qué tramo de la escalera se encontraron con el enjambre.

(Tip 2) Al viajar solo, opté por meter todo en mi mochila y apelé a la buena voluntad de una persona que viajaba en mi bus para que me lo cuidara mientras me daba un chapuzón.

(Tip 3) No olviden llevar su botella de agua ya que hay poco refugio del sol durante los recorridos y los precios dentro del predio son un poco exorbitantes.

(Tip 4) Si realmente están interesados en conocer Chichén-Itza y no se han informado lo suficiente, es altamente recomendable contratar a un guía o unirse a un tour guiado en su idioma para no perderse de nada.

*El Quetzal es un ave sagrada considerada el mensajero de dios en la cultura maya. Hoy en día son un especie protegida y en peligro de extinción.

Información Útil:

Chichén-Itzá: Costo de entrada para extranjeros: 242 MX$. El ingreso con cámara de video tiene un costo adicional de 45 MX$.
Horario: de Lunes a Domingo de 08:00 a 17:00 horas.


Portada: Luz Mendoza

Tommy Tow Ver todo

Columnista & Redactor | Músico y Escritor. Co-Conductor de Nunca Se Sabe. Editor de contenidos de Baires Digital & Engramm Web |
Contacto: tommy.tow@somos.berlin

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