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FICCIÓN ~ El último relato de Eugenio Erdosan, por Yadir Gómez (Perú)

 

Por Yadir Omar Gómez Alvarado

 

Uno no escoge a sus víctimas, es el Jefe quien las designa. Nuestra única misión es inducirlos al suicidio. Entendemos nuestra existencia bajo este único propósito y sabemos que de no cumplir con esta simple regla, se nos castigaría con la extinción. Sin embargo, somos inmortales.

No sabemos el momento exacto cuándo seremos implantados en un individuo, ni a qué edad o en qué circunstancias. Esto lo decide el Jefe. No obstante, el primer paso a ejecutar, una vez adentro, es diseminar la crisis existencial, lo que pondrá el tiempo en cuenta regresiva.

Para lograrlo recorremos la memoria de la víctima. Todo lo que se necesita para deformar a un hombre se halla en su infancia. Solo hay que seleccionar con certeza los recuerdos más dolorosos y terroríficos, y con esa combinación de emociones, germinar el desequilibrio.

La selección de memorias de la infancia es un coctel venenoso. Lo vertimos en sueños y Déjà vus, de manera constante y tortuosa. Hay que recordarle a la víctima lo miserable que fue al ver a su madre masacrada por su propio padre. O qué tal: presenciar cómo destripaban al conejo que crío. El temor generado por la vileza de los niños que lo hostigaron a diario, golpeándolo e insultándolo. La perversión de los tocamientos de un adulto. La brutalidad de un primo. La decadencia de la familia. Los días de hambre. La enfermedad sin dinero. Los juguetes negados. La ausencia de un abrazo. El corazón roto.

El acoso es sistemático. Hay quienes se quiebran más rápido que otros. Por ejemplo, aquel insomne poeta de veintiún años acorralado por sus propios versos, que de pronto deja de comer. El hambre lo lleva a la locura, y la locura, a rebanarse los sesos en los ríeles del tren. Caso opuesto el de la pintora propagandista que se cortó las venas a los cincuenta años, después de presenciar el derrumbe de la utopía comunista en Berlín. O el anciano orfebre, frustrado por el mal del Parkinson, que ingirió veneno para ratas para acabar con su calvario. Todos estos grandes finales son parte de nuestra obra.

Gozamos de una galería de incontables muertes. Nuestra fórmula es sencilla: Acrecentar los dolores de la infancia, sembrar vulnerabilidades en los momentos precisos y aprovechar el hermetismo de los artistas, que pasarán a la historia convertidos en leyendas gracias a nosotros. ¡Nos deben tanto!
Somos crueles. Nos excita tentarlos a la muerte. Su depresión nos alimenta. Sus miedos justifican nuestra inmortalidad. Es inherente a nuestra naturaleza retorcer al hombre hasta hacerlo añicos. ¡Qué placer! Y aunque seamos despiadados, se les concede, a ciertas víctimas, una última gracia: Vernos.

Es cierto que el tiempo es limitado y dependerá de la vía que se use para el suicidio: El harakiri dilata más la agonía que una bala que perfora una sien; la cicuta se propaga lento sobre los órganos, mientras que un brinco al vacío acorta la ruta a la muerte.

Te he otorgado este privilegio, Eugenio Erdosan. El pomo de pastillas que tragaste, no te dará el tiempo suficiente para describirme. Ningún artista lo ha hecho. Soy indescifrable, porque soy la inspiración del pintor que se pegó un tiro; la numen de la actriz que murió de sobredosis de barbitúricos; la musa que torturó al poeta que se lanzó al río. Soy la voz de tu consciencia, ésa que tomaba posesión de ti para crear tus grandes obras, la misma que ahora perpetuará el mito del escritor atormentado. Soy el arte en todas sus formas…

 

Portada: Gabriel


 

Yadir Omar Gómez AlvaradoLima 1984, Perú. Escritor. Diseñador Gráfico de profesión. Músico autodidacta. Se inició formalmente en el mundo literario el 2017, editando, diseñando y distribuyendo, en las calles de Lima, su primer libro de cuentos «Observaciones Minúsculas». El 2018 publicó los libros: «El relato de la luna», «El presidente no quiere bailar» y «Alicates para enderezar los alambres debajo del pellejo». También ha colaborado en medios digitales como «El Narratorio», «Revista Kametsa» y «laconjuradeloslibros.com». Director del sello editorial «Libre e Independiente» dirigido a narradores y poetas que se inician en la literatura.

 


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